jueves, 20 de diciembre de 2007

A tope... con la COPE

Aragón Liberal. 20.12.2007. A tope

 


 

En la Segunda República, era algo bastante común y habitual que el Gobierno de turno ejerciera la censura. Tanto en temas como el cierre de periódicos que no comulgaban con las ideas del oscuro régimen como en el control de las obras teatrales y otras formas de expresión social y cultural.


En la Segunda República, era algo bastante común y habitual que el Gobierno de turno ejerciera la censura. Tanto en temas como el cierre de periódicos que no comulgaban con las ideas del oscuro régimen como en el control de las obras teatrales y otras formas de expresión social y cultural.

Con la triste y retorcida excusa de la "defensa de la República" (con cuyo pretexto podía vulnerarse cualquier derecho, como la libertad de expresión o religiosa), se procedió al cierre de más de 120 medios de prensa escrita, en una oleada antidemocrática.

Así pues, la libertad de prensa no se admitía para aquellos que no deseasen con fervor que la República fuera el régimen político. Se impidió la publicación de medios que se declararon "monárquicos" con el oscuro pretexto de ser contrarios a la República. Como si tener una ideología propia, distinta a la del Estado, fuera un delito; como si aquellos ciudadanos tuvieran el deber de comulgar con las ruedas de molino que el Gobierno republicano deseaba hacer tragar.

Algo así ocurre en la actualidad, de una forma sutil pero no menos alarmante. Tanto la asignatura de Educación para la Ciudadanía, de claro contenido ideológico progresista, como las voces que piden el cierre de la Cadena Cope, son evidentemente sucesores de aquellos censores del régimen republicano. Estos liberticidas, herederos de aquella época, campan a sus anchas en el panorama social y político de la España contemporánea.

Lo que resulta más llamativo es que esos mismos progres que pretenden enmudecer a la Iglesia, diciendo que no tienen potestad para opinar sobre política (algo muy repetido, como si también tuvieran nostalgia de la censura religiosa que existía en la Segunda República), son los que exigen (sí, exigen, no solicitan sino enérgicamente exigen) que algunos periodistas como César Vidal o Federico Jiménez Losantos sean expulsados de la Cadena Cope, y sean por tanto censurados.

Es lamentable, sobre todo porque de ocurrir así, de despedir la Cope a ambos periodistas, los medios nacionalpolanquistas serían capaces de anunciar esa decisión con titulares como: "los obispos españoles censuran a ateos y protestantes", dado que Losantos no profesa religión alguna y César Vidal es cristiano evangélico reconocido. ¿Qué pueden tener en mente esos hipócritas progresistas para solicitar que sea la Iglesia la que censure a estos periodistas? O bien acusarles en el futuro por lo mismo que actualmente le exigen, o bien revivir aquellos nostálgicos momentos de la Segunda República en los que la censura era tan habitual como la privación de las libertades religiosas. Algo que, sin duda, aplaudirían muchos progres contemporáneos, herederos de aquellas ideologías criminales responsables de millones de muertes a nivel mundial. Por no hablar de otros de sus crímenes de menor gravedad.

Basta ya de apologías a la censura de la Cadena Cope, basta ya de manipulación de la verdad (esa verdad que nos haría libres a todos). Dejemos de lado la nostalgia por aquellos sistemas políticos en los que acabar con quienes opinan diferente era algo bastante habitual, y seamos conscientes de que la democracia contemporánea no puede existir sin la tolerancia de quienes opinan y se expresan conforme a sus convicciones y creencias. A muchos de ellos les iría bien una lectura comprensiva y profunda de la Constitución que todos los españoles votamos en diciembre del 78, en especial en lo relativo a la libertad de expresión y de prensa. De esta forma, supongo, dejarían de echar en falta aquellas censuras republicanas y empezarían a entender lo que es una auténtica democracia moderna.

¡A tope con la cope!