jueves, 30 de noviembre de 2006

POR FIN PONEN AL “TOMATE” EN SU SITIO



Aragón Liberal .- 30/11/06.- Esperemos que esta no sea la última intervención judicial para poner un poco de orden y sensatez en una televisión que cada día se parece más a una pocilga.

No acostumbro a hacer referencia a la inmundicia rosa que se ha apoderado de la televisión, síntoma revelador del grado de degradación moral a que ha llegado nuestra sociedad. Pero en esta ocasión haré una excepción para congratularme de que un juez se haya atrevido a impedir que Telecinco, el canal telebasura por excelencia de este país, montase nuevamente otro número de barraca de feria, no solo a costa del buen gusto, sino del derecho a la intimidad de las personas. Un Juez de Jerez de la Frontera ha prohibido la emisión del reportaje “El marido de Lola”, una “joya” del periodismo de investigación al estilo tomatero, que nos iba a revelar una información que toda España espera, -no, no se trata de los acuerdos y entresijos de los pactos ETA-PSOE, o de la verdad sobre el 11-M- sino de la trascendental vida sentimental del marido de Lola Flores y sus presuntas paternidades fuera del matrimonio.




Las habituales hienas, dispuestas a despedazar cualquier despojo que de negocio, en esta ocasión se quedaron con la baba en la boca. Eso si, como siempre, haciendo gala del habitual rigor con que tratan cualquier cuestión, se dedicaron a pontificar sobre la libertad de expresión, la censura y a enmendarle la plana al meritorio juez que se ha atrevido a fastidiarles el festín carroñero.




Oficiaba el presentador del “Tomate”, el tal Jorge Javier, canijo y venenoso, como aquel personaje de la serie animada “Érase una vez el hombre”, que acompañaba al malo encizañando constantemente. Solo faltaba su habitual adorno, la bella Carmen Alcaide, que tras dos años en antena aún no es capaz de hilar dos frases seguidas sin trabucarse. Según parece Telecinco intentó burlar la orden judicial emitiendo algunos fragmentos o descartes sueltos del reportaje que pomposamente denominan documental, para ilustrar el debate de la manada de profesionales del cotilleo que se había juntado para explotar la vida íntima del fallecido “Pescadilla”.




Es evidente que los responsables de los canales televisivos, guiados tan solo por el afán de ganar dinero a costa de lo que sea, son incapaces de poner límite al amarillismo y a la falta de respeto por la intimidad de vivos y muertos, autorregulando responsablemente sus contenidos. Ante su irresponsabilidad, esperemos que esta no sea la última intervención judicial para poner un poco de orden y sensatez en una televisión que cada día se parece más a una pocilga.

De Teruel Liberal